El curioso caso de la perra que come sentada

Hola a todos!

Hace ya unos meses las redes sociales se revolucionaron con el vídeo que os dejo a continuación.




La primera vez que vi el vídeo creí por ignorancia que los dueños de esta perrita la habían enseñado a comer así para demostrar su pericia y lo bien educada que estaba, como ya sabéis se ha puesto muy de moda vacilar de los trucos de nuestro perro en la red y también de nuestra vida en general. Pues bien, el vídeo nos chocó, y lo compartimos en algunas redes sociales, en plan : "Mirad esta perrita que graciosa, como se prepara la mesa, bla bla bla..." 

Pero para nuestra sorpresa hace unos días pudimos ver en la televisión un reportaje que explicaba la verdadera historia del vídeo y que nos hizo replantearnos la forma en la que compartimos algunos contenidos hoy en día.
La perrita del vídeo padece una enfermedad llamada  Megaesófago que le impide hacer la digestión e ingerir alimentos con normalidad, sus dueños gastan mucho dinero en tratamientos y viven volcados en el cuidado de su perra. El invento de la silla les permite alimentarla de una forma más cómoda y segura y garantizando la posición vertical del animal de forma que los alimentos caen por su propio peso de manera más fácil y la ayudan a ingerir.Cuando explicaron su caso en televisión comprendimos que debíamos difundir el vídeo de nuevo, esta vez, con la pertinente explicación de los hechos para demostrar que existen personas que aman sin límites a sus animales y que viven por y para ellos. Además queremos aportar algo de información para dueños de perros que padezcan esta enfermedad y dar a conocer este invento que puede salvar la vida a muchas mascotas.

El megaesófago es una dilatación del esófago, que va acompañada de una disfunción o parálisis en los movimientos normales hacia el estómago de forma que no puede propulsar adecuadamente el alimento desde la boca hasta el estomago.. En Estados Unidos, se ha determinado que de 1.000 atenciones clínicas en perros, 2 presentarían este tipo de patologías.
Se produce en cachorros, de edad promedio 10 semanas y se detecta generalmente al destete.
Las razas más afectadas son Fox Terrier, Schnauzer miniatura, Gran Danés, Ovejero Alemán, Labrador, Shar Pei, Setter Irlandés.

Signos clínicos

Suelen presentarse en los tres primeros meses de vida. El síntoma más característico de los animales con megaesófago es la regurgitación (vómito de la comida sin estar digerida, en forma de tubo y sin dolor) con una frecuencia de 1 vez cada 2-3 días hasta varias veces al día. Otros síntomas asociados son intentos repetidos por tragar, salivación excesiva, el mal aliento o los vómitos. Ocasionalmente presentan signos respiratorios por neumonia por aspiración, distrés respiratorio, descarga nasal y fiebre. Muy pocas veces se puede palpar un esófago cervical dilatado.

Pronóstico

El pronóstico es muy variable. Un 20% a un 46% de los animales pueden recuperar la funcionalidad del esófago, siempre que este no se haya dilatado excesivamente. Puede remitir de forma espontánea alrededor de los 6 – 12 meses de edad, sin embargo pasados los 6 meses de edad la probabilidad de remisión es muy baja. Puede derivar en la muerte del animal provocado por reflujo nasal, neumonía por aspiración (complicación ocasionada por la inhalación de parte de la comida al producirse un fallo en la deglución) y desnutrición.

Tratamiento

Aunque puede ayudarse de fármacos para estimular la peristalsis como la metoclopramida e incluso pueden llegar a existir soluciones quirúrgicas, las mejores opciones pasan por:
Una dieta de alto contenido calórico, bajo en grasa y rico en proteínas.
Alimentación entregada en alta frecuencia y baja cantidad.
Consistencia de la dieta de acuerdo a tolerancia del paciente. Los alimentos líquidos ofrecen menor resistencia para su llegada a estómago, pero estimulan menos la actividad peristáltica esofágica.
La alimentación se debe realizar colocando tanto el agua como la comida en un lugar más alto para que facilitar la llegada de las mismas al estómago mediante la gravedad. Debemos forzar a nuestro perro a quedarse quieto y sentado durante cinco minutos después de comer.




Esperamos que os haya gustado esta entrada y que os animéis a compartir esta información para que estos animales tan valientes y sus incansables dueños sientan que tienen todo nuestro apoyo.